Vida y Maratón, ayer en el Centro Penitenciario de Teixeiro (A Coruña).

Esto también forma parte de la vida, una faceta que quizá conozcamos menos, pero vida también, al fin y al cabo.

Invitados por Jaime, educador social del centro, mi amigo, compañero, escritor y maratoniano Mikel Artola y yo nos acercamos al Centro Penitenciario de Teixeiro para compartir con un grupo de internos e internas algunas de las experiencias e ideas en torno a «Vida y Maratón…». Jaime pensó que sería una buena iniciativa para trasladar valores positivos y educativos, dentro del marco del trabajo que meritoriamente realiza con los internos voluntarios con los que interactúa (esencialmente, los de los módulos de respeto, los de la escuela de fútbol, y los del equipo de fútbol sala del centro), y allá nos fuimos, encantados.

1.273 kilómetros, ida y vuelta. Salimos de Donosti a las 4 de la mañana, y para las 7 de la tarde, ya estábamos de vuelta en casa. Un par de paradas para picar algo, repostar, y un par de horas en el centro, con los internos. Un día fantástico.

El centro, inaugurado en 1998, alberga 1.200 internos, según nos explicó Jaime. Ha llegado a contabilizar 1.800, en épocas de mucha saturación. Visto desde dentro, lo cierto es que las instalaciones, enormes, dan una sorprendente sensación de tranquilidad; parecía que habia muy poca gente, y se respiraba un aire muy apacible. Jaime nos fue enseñando, desde fuera, los módulos, el polideportivo, la residencia de la Guardia Civil, la piscina, las instalaciones sanitarias, lavandería, cocina, piscina, la capilla, el jardín donde se realizan los talleres de jardinería, el módulo de enfermos mentales…, antes de conducirnos al salón de actos, donde realizamos la charla.

Poco a poco fueron llegando los asistentes, hombres y mujeres, mientras uno de los internos, Miguel, nos explicaba amablemente el funcionamiento del equipo de fútbol del centro del que forma parte, sus salidas para jugar otros partidos dentro del torneo de centros penitenciarios en el que participan, y en el que habían llegado a la final, aunque la habían perdido… Incluso nos enseñó una foto, la semana pasada, cuando estuvieron jugando la final de la XII edición del Torneo Intercentros Penitenciarios en las instalaciones de Las Rozas, en Madrid, y tuvieron la oportunidad de saludar al seleccionador Luis de la Fuente y su staff (https://rfef.es/es/noticias/algeciras-conquista-la-xii-edicion-del-torneo-intercentros-penitenciarios-copa-rfef-2024).

¡Gracias por tus explicaciones, Miguel! Que, además, según nos contó, hace años corrió alguna maratón.

Empezamos la charla a las 11:40 h, desgranando poco a poco los elementos centrales de «Vida y Maratón…»: transferencia de aprendizajes desde la maratón a otras facetas de la vida desde una perspectiva no profesional, relación entre la felicidad, correr y la maratón, algunas reflexiones relacionadas como la importancia de la mente, los hábitos, la constancia, salir de la zona de confort, la humildad, o la conveniencia de focalizarse en lo que se puede controlar frente a lo que no (estoicismo).

Posteriormente, abordamos la estructura del proceso (objetivo, decisión, preparación, ejecución y balance) en una maratón o cualquier empresa de cierta complejidad, ante el patente interés de los presentes.

La charla finalizó casi a las 13:00 h. tras una serie de muy interesantes preguntas (cómo son los entrenamientos, de qué forma damos cabida a la actividad en nuestra vida normal, el papel del esfuerzo, cómo es nuestra alimentación, nuestra visión acerca de la gestión del éxito y el fracaso, etc.).

Asimismo, los internos nos manifestaron de manera expresa, y muy calurosa, su agradecimiento por habernos acercado a compartir nuestro tiempo y experiencias con ellos. A lo que respondimos que el privilegio era nuestro por la vivencia, y nuestra esperanza de que las reflexiones nacidas de la práctica de la maratón, útiles y provechosas en nuestra existencia, les fueran también de utilidad en su propia vida.

La verdad, el aplauso que nos dedicaron, nos llegó al alma. Sentimos perfectamente la sinceridad del agradecimiento, tanto colectivo, como el individual de los internos que posteriormente se acercaron a saludarnos.

Para finalizar, Jaime nos hizo entrega de un bonito recuerdo, realizado por los propios internos en uno de sus talleres, que también agradecimos enormemente, tras lo cual salimos del centro y emprendimos el camino de vuelta a casa.

Tremenda experiencia de vida. Para nosotros y, esperamos, útil para las personas con las que estuvimos. Sin conocer su historia ni el motivo por el cual cumplen condena en el centro, fue una conversación entre personas que buscan, que buscamos, encontrar en sentido a nuestras acciones y comportamientos, y dar cada día pasos con objetivos de mejora personal. La maratón, el deporte, nos proporciona enseñanzas, aprendizajes, herramientas, para ello, y ése fue, esencialmente, el punto central de la charla.

Seguimos. La carrera de la vida sigue, no se detiene.