Aunque alguna vez me he referido a los Rolling Stones como los maratonianos del Rock and Roll (https://ipgaldos.com/los-maratonianos-del-rock-and-roll/), lo cierto es que el tiempo también les empieza alcanzar. Ya no es tanto cantar Time Is On My Side (https://www.youtube.com/watch?v=sEj8lUx0gwY&list=RDsEj8lUx0gwY&start_radio=1) o Good Times (https://www.youtube.com/watch?v=PCRXyZhN36Y&list=RDPCRXyZhN36Y&start_radio=1), sino más bien, Time Waits For No One (https://www.youtube.com/watch?v=OsbNXvA_6Ag&list=RDOsbNXvA_6Ag&start_radio=1). Hoy se ha conocido que cancelan su gira europea en 2026 por motivos de salud de Keith Richards. Son 82 años, muchos kilómetros a la espalda, y una vida no precisamente saludable…

Lo cierto es que, para mí, los Stones, junto a Bob Dylan y The Beatles, son mi mayor fuente de inspiración musical, y a la que más tiempo he dedicado. La «sagrada trilogía» es lo mejor que he escuchado jamás, añadido a lo mucho de lo que se grabó en Chess Records (https://es.wikipedia.org/wiki/Chess_Records) durante los años 50 y 60 del pasado siglo. Porque, ojo, hablamos, entre otros, de Muddy Waters, Howlin´ Wolf, Little Walter, Buddy Guy, Chuck Berry, Etta James, Bo Diddley…, gente que fueron los auténticos referentes de los Rolling Stones, y otros muchos músicos que no estuvieron tan identificados con Chess, pero que también grabaron en el sello de Chicago (John Lee Hooker, Elmore James, Sonny Boy Williamson, por ejemplo). No, lo que se grabó en Chess tampoco se puede superar.

Casualidad, estos días he vuelto a escuchar Singles Collection: The London Years, la recopilación de todos sus singles con el sello Decca Records, en los magníficos 60. Los años de su primera y mítica formación: Mick Jagger, Keith Richard (la «s» final del apellido se la añadió en los 70´s), Charlie Watts, Bill Wyman y el genial Brian Jones (hasta su misteriosa muerte en la piscina de su casa en1969). En esa década asombrosa donde, inicialmente al rebufo de los Beatles, como otras tantas bandas inolvidables (Animals, Who, Kinks...), se fraguó la que luego fue denominada, y con justicia, «The Greatest Rock and Roll Band in the World».

Pero la música… Porque hablamos de música, ¿verdad? No soy nadie para dar consejos, pero yo me limitaría a decir a quien esté mínimamente interesado en la música popular, o en la música a secas (música creada por personas, por músicos, no por agentes de marketing, estudios de mercado, máquinas o IA), que se acerque a Singles Collection: The London Years y se asome a lo que hay dentro. Hay para toda una vida.

Claro, están las canciones absolutamente imprescindibles e irrepetibles de la banda. Nunca se ha grabado, ni se grabará, nada semejante, ya se rompió el molde: (I Can’t Get No) Satisfaction, Honky Tonk Women, Sympathy for the Devil, Let’s Spend the Night Together, Paint It Black, The Last Time, Street Fighting Man, Wild Horses, 19th Nervous Breakdown, Brown Sugar, You Can’t Always Get What You Want, 2000 Light Years from Home, Ruby Tuesday… Millones de grupos matarían por haber compuesto tan solo una de esas canciones, no digamos unas cuantas….

Pero no solo eso, con todo lo que es. También hay otras canciones, no tan famosas, pero que para los verdaderos fans de los Stones nos suponen incluso más que las anteriores, tan conocidas y escuchadas miles de veces: Have You Seen Your Mother, Baby, Standing in the Shadow?, Play with Fire, Stupid Girl, Heart of Stone, No Expectations, We Love You, Mother’s Little Helper, As Tears Go By, I’m Free, The Spider and the Fly, Tell Me…, y otras muchas.

Y, también, todas las versiones de música negra (mucha, de Chess, donde incluso llegaron a grabar) que tocaron al inicio de su carrera, y que nunca han abandonado, como homenaje a los músicos americanos que les inspiraron: It’s All Over Now, Come On, Little Red Rooster, I Just Want to Make Love to You, Time Is on My Side, Not Fade Away... Blues, Rhythm´n´Blues, Soul, R´NR primitivo…

Incluso está la versión del I Wanna Be Your Man, que John Lennon y Paul McCartney les cedieron. Pues, contra lo que la leyenda dice, Beatles y Stones se llevaban bien, eran amigos. Aquí puedes escuchar ambas canciones, apreciar las diferencias, y elegir la que más te guste (o ambas…):

Repito: si jamás te has acercado a esta música, no sabes lo que te has perdido. Arte con mayúsculas. Cultura de la buena. Música. Actitud. Desafío. Talento a raudales. Historia de la música. Ocurrió una vez, y no volverá a ocurrir.

Recuerdo que compré la caja de 4 vinilos, y el magnífico libreto con las letras y fotos dentro, allá por 1990. En Frudisk, en la Parte Vieja. Una mañana que llovía sin parar, llegue a casa empapado, tengo una foto con la bolsa y la caja de discos. Los escuché tantas veces, que prácticamente los desintegré. No pude hacer mejor inversión. Igual que mi amigo Dr. Zap, aunque recuerdo que optó por el formato CD… ¡Descastado!

Estos días he vuelto a sumergirme de nuevo en el swinging London, en aquellas mágicas canciones con Mick, Keith, Bill, Charlie y Brian.

Quizá ya no vuelvan a girar por el mundo nunca más. Pero son eternos.

Ve tú y prueba…